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Gringa se ha ido.

No hay plazo que no se cumpla. Llegó la fecha de partida de Gringa, y ella ya no está junto a mí. No tengo muchas ganas de escribir, así que haré un punteo de mis últimos días con ella:

- El lunes me cocinó una lasagna vegetaria realmente rica (ya la había cocinado antes).

- El martes Gringa me preparó una cena romántica en casa. Se vistió muy elegantemente y cocinó una sopa de champignones exquisita. Estuvimos conversando harto rato a la luz de las velas y nos tomamos una botella de vino. Esa noche ocurrió lo que ya me suponía que iba a pasar: Gringa se me declaró. Estando acostados, empezando a quedarnos dormidos, Gringa estuvo muchos minutos tratando de sacarlo de su cuerpo. Hasta que finalmente se atrevió y me dijo que ella no sabría qué pasará en el futuro, pero que en el presente ella me amaba, me encontraba maravilloso. Le respondí que yo pensaba que también la amaba, que todo esto (el hecho de saber desde siempre que esto tenía fin) hace todo muy confuso para mí, pero que sentía que sí la amaba.

- El miercoles hicimos la última comida de despedida, con MB, AP, MS con polola, Padme y conie. Quisimos darle un toque chileno, así que traje choripanes, empanadas, chicha, vino y pebre.

- El jueves nos juntamos en el metro, después de la pega y partimos al barrio Brasil a comer a un restaurant que se llama Ocean's Pacific. Gringa pidió avestruz y yo salmón. Muy rica la comida, pero demasiado caro. Después pasamos al jumbo a comprar Nutella (la cual al final no fue ocupada), y después volvimos a casa. Yo estuve muy triste todo ese día, lo que se transformó en una frialdad hacia Gringa. No entiendo muy bien porqué reaccioné así... me imagino que fue una especie de protección para aminorar la pena de su partida.
Me daba lata porque ella se daba cuenta que yo estaba frío y eso debe haberla confundido. Estuve así hasta que no aguanté más y lloré mientras estábamos acostados. Eso me desahogó y me permitió volver a ser el de siempre con ella. Tuvimos sexo por última vez, con harto sentimiento. Luego nos preparamos para dormir, y rápidamente nos quedamos dormidos.

-El viernes en la mañana nos duchamos juntos y después me preparó el clásico eggs and soldiers. De repente se nos acabó el tiempo y yo tenía que irme a trabajar. La despedida fue larga y sin lágrimas (yo ya las había derramado el día anterior).

-Acabo de hablar con Gringa por telefono. Había llegado hace 10 minutos a su casa. Todo salió bien en el viaje de vuelta, en Londres la estaban esperando su mama y su abuela. Lo primero que iba a hacer era ir a comer fish and chips. Le pusimos Nutello al mono que me regalo. La quiero mucho.

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