Cada día que pasa voy siendo más el yo normal. Hay algunos síntomas que me refuerzan esto. En primer lugar, ya estoy comiendo normalmente, y he vuelto a disfrutar cuando como algo que me gusta. Segundo, estos últimos días he estado regularizando mis horas de sueño. Y finalmente, ella ya casi no es tema cuando hablo con mi madre o mis amigos. Cada vez son más largos los períodos del día en que no pienso en ella. Y cuando pienso en ella, cada vez sufro menos. Parece que de a poco me voy acostumbrando a mi nuevo status de soltero.
Curiosamente, en donde más estoy pensando en ella es en sueños. No creo equivocarme si digo que hace varios días seguidos que he soñado con ella. Algunos desagradables, como los que he descrito otros días. Y otros más agradables, como el que tuve anoche. No me acuerdo de casi nada de ese sueño, pero estabamos juntos, cariñosamente, aunque no lograba distinguir en qué onda era (amigos, amigos con ventaja, amantes, etc.). Desperté de buen ánimo de ese sueño.
Ayer fui al examen de inglés y tal como esperaba se me hizo bastante fácil. Fue media hora de conversación oral con una persona muy fría, que apenas me saludó. Después tuve que escribir una pagina acerca de un tema cualquiera, y fue todo. Si de esta prueba depende que me sigan llamando, entonces de seguro me llamarán para una nueva entrevista.
En un rato más debería ir a mi segunda clase de Aikido. Todavía estoy un poco adolorido de la clase pasada, pero igual voy a ir. Parece que no estoy tan entusiasmado como cuando iba a Tae kwon do. Pero pienso que es porque allí el aprendizaje de las técnicas era casi inmediato (uno sólo se preocupaba de mejorarlas), en cambio acá siento que no aprendí nada concreto en una clase. Pienso que cuando empiece a dominar algunas técnicas, voy a entusiasmarme mucho más.